Los agrocombustibles, el medio ambiente y la crisis alimentaria
Como un compromiso de las universidades en pro del conocimiento y de la generación de alternativas que permitan dar soluciones a las problemáticas actuales, en Medellín, durante 2008, se debatió en varios espacios académicos alrededor del tema de la crisis alimentaria y de cómo esta impactó al mundo durante este año.
En el marco del ciclo Experiencias en innovación social, realizado en la Universidad de Antioquia entre el 26, 27 y 28 de noviembre, se realizó el foro Seguridad alimentaria mundial y desafíos del cambio climático y la bioenergía, organizado por la Escuela de Nutrición y Dietética del Alma Mater.
Estos eventos, según Luz Marina Arboleda Montoya, directora de la Escuela de Nutrición, tienen como objetivo “propiciar espacios de debate académicos sobre fenómenos que afectan la seguridad alimentaria y nutricional con el propósito de que permitan la construcción de una posición crítica”. También enfatizó en la importancia de tener acciones conjuntas (en las que intervenga la academia, la sociedad, la empresa y el Estado) que lleven a reducir el impacto de lo que “antes era una advertencia y hoy día es un hecho”.
Contexto
Actualmente, según informes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), alrededor de 850 millones de personas sufren por hambre. Por esta y otras razones en las que intervienen temas económicos, sociales, políticos y ambientales, en la sesión número 34 de la FAO se convocó al mundo para abordar el tema de la crisis alimentaria desde el cambio climático y la bioenergía.
La bioenergía, en relación con los biocombustibles y los agrocombustibles como una demanda constante de los países desarrollados, es un tema que posee varias óptcias. Por un lado, como lo expresa Humberto Tobón, consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, los bio y agrocombustibles son sacados en muchas ocasiones de productos naturales y en el caso de no tener un correcto control puede verse, “como se ha venido viendo”, una disminución de la oferta de los mismo.
El alcohol etílico, por ejemplo, se obtiene de vegetales ricos en azúcares como la caña de azúcar, el maíz, la yuca, la soja y la yuca, estos equivalen a la gasolina. El biodiesel o diesel vegetal se obtiene de oleaginosas o vegetales ricos en aceites como la palma africana.
La otra arista está frente a la situación colombiana con respecto a la crisis alimentaria. Al respecto, Tobón enfatizó que, si bien se sintió en menor medida, el territorio nacional sí se ha venido llenando de sembrados destinados a la producción de bio y agrocombustibles. “En algún momento esta clase de cultivos intentaron venderlos como la salvación del campo, lo cual ha contribuido al sometimiento de muchas personas a la hambruna. En Colombia, por ejemplo, este año hubo una disminución notable de los cultivos de arroz y fue necesario importar más del 80 por ciento de este grano. Departamentos de tradición arrocera como Tolima llegaron a verse sin arroz durante 2008”.
Calcula la FAO que para el 2050 la seguridad alimentaria del mundo podría verse afectada por una fuerte competición por la tierra con objeto de producir biocombustibles.
En cuanto a la relación entre cambio climático y seguridad alimentaría se prevé que los efectos climáticos agravarán los modelos de inseguridad alimentaria y vulnerabilidad.
¿Cuál es el reto desde la innovación?
Aunque este tema se pone a menudo en tela de juicio desde la academia, alianzas como la del Comité Universidad-Empresa-Estado han permitido que el sector empresarial se haga participe con innovación e investigación en esta clase de problemáticas, sugiriendo soluciones que pueden verse reflejadas en empresas a partir de resultados de investigación.
El reto, desde la creación de nuevas empresas y desde la investigación, está en unir redes de estudio y de fortalecimiento empresarial que propicien técnicas de fabricación de bio y agrocombustibles, y que además contribuyan a la disminución de los gases invernaderos y así a la reducción del efecto invernadero que propicia el cambio climático.
Estos espacios de debate y diálogo son una entrada y una oportunidad para que emprendedores y grupos de investigación evalúen, contemplen y lleven al mercado soluciones que permitan hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.