La leche es un alimento vital en el desarrollo de la vida humana. Este líquido por su alto contenido en nutrientes, grasas, lactosa y sales minerales es una fuente primordial de calcio y por lo tanto indispensable en la tarea de mantener un cuerpo sano, más aún cuando se habla de la vida en la infancia y la adolescencia.
Con el paso del tiempo en nuestra cultura, donde tradicionalmente se ha consumido leche de vaca, se ha empezado a introducir la leche de otros mamíferos dentro de la dieta alimenticia, tal es el caso de la cabra. Sin embargo, nuestro país sigue siendo un territorio donde la industria lechera está directamente relacionada con las vacas.
En Colombia, este alimento, según lo expresado por fuentes de Agrocadenas, se constituye en uno de los principales productos del sector pecuario y su “producción está condicionada a corto plazo a factores como la estacionalidad de la producción y el número de animales en ordeño, y a largo plazo por factores como el mejoramiento genético”.
Pese a que tanto los campesinos productores como los comerciantes y el Estado tienen plena consciencia no solo de la importancia de este alimento dentro de los mercados sino también de la necesidad de consumo del mismo, sobre todo en los niños, son varias las dudas que quedan sin responderse.
Hace apenas unos días, por ejemplo, se encendieron las alarmas por la posibilidad de un nuevo impuesto para a leche. Esta nueva contribución, que en últimas no fue aprobada por el Gobierno Nacional, pretendía que las cooperativas lecheras pagaran 30 pesos más por litro de leche al Fondo Nacional de Ganado.
Para fortuna de los lecheros y de los consumidores, quienes finalmente terminarían pagando una leche más cara dentro del mercado, el impuesto no fue aprobado. Los debates que se dieron en torno al tema lechero dejan abiertas varias discusiones, entre las cuales vale la pena mencionar lo que implica para el mercado emprendedor un aumento en el precio de la leche y la necesidad de buscar mejoramiento tecnológico para la producción de este líquido.
Más impuestos… La situación
El 8 de noviembre, luego de varias manifestaciones por parte de las cooperativas lecheras, el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, dio un no definitivo a la propuesta de un nuevo impuesto para la leche, del cual, además, negó que haya sido impulsado por el Gobierno Nacional para que los niños de escasos recursos pudieran consumir el alimento.
“El Gobierno descarta la medida porque no acepta impuestos a la leche, porque no acepta que ese impuesto lo cargue el consumidor. Nosotros estamos buscando cada vez más recursos para comprar leche a los niños pobres de Colombia, pero descartamos esa medida”, dijo el ministro Arias.
Así mismo, aclaró el representante de esta cartera, que el Gobierno pidió a los industriales su contribución de los 30 pesos por litro de leche como aporte para los niños pobres, pero ellos querían pasarlos al consumidor.
Con respecto a este impuesto, Genaro Pérez, gerente de Colanta, había manifestado su inconformidad. Además, habló sobre la necesidad de contar con plantas pulverizadoras y sobre el compromiso que tienen los industriales y el Estado de invertir en tecnología.
De igual forma, tocó el tema de las exportaciones y dejó en evidencia que durante los últimos años Colombia ha perdido su fuerza exportadora de leche, en especial a Venezuela, país que fue invadido por las ofertas de Brasil, Argentina y Uruguay.
Pérez también enfatizó en que medidas como las establecidas por el Gobierno Nacional, por medio de las cuales se ha incrementado el precio de la leche cada seis meses, han contribuido a que hoy día Colombia pague la leche más cara del mundo (40 centavos de dólar por litro).
¿Qué pasa si sube el precio de la leche?
Si el precio de la leche sube, además de significar un coste más alto dentro del mercado, también aumentan los precios de productos derivados de este alimento; casos concretos el yogurt, los quesos, la mantequilla, el arequipe y algunos postres.
Por ejemplo, para un emprendedor que, en el campo de los alimentos, trabaje con derivados de la leche, cada que suba el precio de esta, él deberá estar decidiendo si sube o no el valor de su producto para así mantener un negocio rentable.
Desde la economía, explica Jorge Lotero, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, pueden verse dos fenómenos. El primero, que el precio de la leche aumente y que, aunque siga aumentando, las personas continúen comprando leche y sus derivados porque los consideran productos indispensables; en este caso, el consumidor se vería afectado por pagar un costo más alto, pero la industria tiene la posibilidad de seguir un curso estable.
El segundo fenómeno, que el precio de la leche suba y que, aunque los consumidores consideren este producto y sus derivados parte fundamental de su alimentación, sencillamente no puedan pagar lo que se estima dentro del mercado. Es en este punto donde el consumidor usualmente echa mano de los bienes sustitutos, que para el caso de la leche podría hablarse de la panela.
Por razones como esta es que es indispensable que el Gobierno Nacional regulé el precio de la leche acorde a las posibilidades de los consumidores, quienes, generalmente, son los que pagan los aumentos de este alimento y sus derivados.
¿Cuál es el reto?
‘La crisis lechera’ dejó en evidencia grandes preocupaciones, convertidas en retos, entre los industriales. La primera de estas es la necesidad de acceder a tecnología que les permita a los ganaderos tener un mejor producto y así ser más competitivos. La segunda es la necesidad de contar con plantas pulverizadoras en el país y así poder exportar leche en polvo a otros mercados.
Pese a que los industriales lecheros consideran que hay ineficiencias en la producción campesina, los ganaderos dicen que la industria no alcanza a vender las cantidades de leche que se producen. La respuesta por parte de la industria es que en muchas ocasiones esta leche no tiene las cantidades de proteína y grasas necesarias.
En estos aspectos, que se entrelazan con el mejoramiento del ganado, se centra gran parte de los retos del sector lechero, a los cuales se suman la competitividad, la calidad desde los hatos, la eficiencia y la eficacia en los sistemas de producción, el mejoramiento genético y la reproducción.