Las aguas residuales y los desechos humanos
una gasolina muy ecológica
La orina, uno de los residuos más importantes del planeta, es la candidato ideal para transformarse en insumo para la generación de electricidad.
Según Geraldine Botte, profesor de la Universidad de Ohio, se está trabajando en un sistema experimental para convertir la urea, el componente principal de la orina, en la clave para el desarrollo de células de combustible, a través de la descomposición de hidrógeno y nitrógeno contenidos en ella, mediante electrólisis.
Pero no sólo ellos utilizan los desechos como combustible. A muchos kilómetros de distancia en Oslo, las dos plantas existentes de tratamiento de aguas residuales han comenzado a capturar el metano resultado del proceso de depuración, para usarlo como biogás en 80 autobuses urbanos.
Por otro lado la empresa AMEC de origen canadiense está pensando en utilizar los pañales usados como biodisel, a través de un sistema de pirolisis que muta todos los materiales del pañal incluyendo los excrementos en una mezcla de gas y combustible. Se espera como resultado que gracias al aprovechamiento de 180 millones de pañales al año se puedan producir 11 millones de litros de biodisel.
Del mismo modo la empresa estadounidense Waste Management y Valero Energy, la refinería más importante de ese país, barajan las defecaciones humanas y de animales como una opción, y actualmente desarrollan un proyecto para transformar las aguas residuales en biocombustible.
Estas son tan sólo algunas de las soluciones escatológicas, pero muy amigables con el medio ambiente que se empiezan a implementar, pues sólo en el caso de los pañales se hubiesen requerido 100 años para ser descompuestas los 180 millones de unidades, a través del tratamiento tradicional.