Los alimentos saludables, un mercado en expansión
Quienes vivimos en esta primera parte del siglo XXI, nos enfrentamos a una serie de cambios de tipo demográfico y social, que transformaron nuestras costumbres, intereses, ritmos y expectativas de vida y que nos llevaron a hacer una valoración diferente de muchos artículos de consumo con los que nos relacionamos en la cotidianidad.
Evidencias de este cambio son las nuevas preferencias que toman fuerza en cuanto al consumo de alimentos, algunas de ellas asociadas a la búsqueda de un estilo de vida saludable. Esto hace que los consumidores no inclinemos cada vez más a seleccionar productos que contribuyan al cuidado de la salud, como los que previenen enfermedades, mejoran el funcionamiento del cuerpo, evitan el envejecimiento y son más naturales.
Con la llegada de estas nuevas expectativas alimenticias, los consumidores mejoran su capacidad de pago, y por ende las empresas de alimentos tienen hoy la oportunidad de explorar estrategias de enfoque, desarrollando alimentos con especificaciones puntuales para nichos de mercados exigentes y dispuestos a pagar más por alimentos diferentes a los convencionales.
Estudios han revelado que existen diversas tendencias asociadas a determinados tipos de alimentos. Está el caso de los alimentos identificados según su procedencia, es decir alimentos étnicos, asociados a una región o grupo demográfico específico y que varía de acuerdo con los desplazamientos de la población. También encontramos los alimentos de conveniencia, es decir aquellos que facilitan la vida y van dirigidos a la población que tiene estilos de vida ocupados. En esta categoría ingresan los alimentos preparados, refrigerados que solo requieren ser calentados para su consumo.
En esta clasificación también están los alimentos larga vida; los que van dirigidos a un público específico, como el caso de la comida para bebés o para personas que padecen un tipo de enfermedad; y los que están asociados a un determinado empaque, como en el caso de los contenedores inteligentes, biodegradables, ergonómicos y con especificaciones de resistencia, entre otros, que mejoran la calidad y seguridad del producto.
Por otro lado y quizá una de las caracterizaciones más populares es la de los alimentos que aportan a la salud, que son funcionales y además de ser nutritivos, proporcionan beneficios para el organismo, como la prevención o el tratamiento de enfermedades.
Como ejemplo están los alimentos que tienen contenido de fibra, omega-3, minerales o vitaminas; y los alimentos orgánicos debido a la creciente preocupación de las personas por mejorar su esperanza de vida. En Colombia la mayoría de las empresas de alimentos incluyen en su portafolio un porcentaje cada vez más alto de alimentos de este tipo.
Sin duda alguna la salud y la alimentación cada vez más unifican sus mercados y desarrollan un lazo que se estrecha continuamente, por eso es importante que las empresas del sector alimentos continúen fortaleciéndose, a partir de la definición y aplicación de estrategias que integren buenas prácticas, logística, innovación, desarrollo tecnológico y estrategias de asociación.