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Consumidores concientes = Ropa sostenible

La moda y su marcada inclinación por tener volátiles tendencias que dejan de estar “in” en breves períodos de tiempo, obligando a las personas a comprar permanentemente si quieren estar a la moda, se ha convertido  en un factor determinante en las problemáticas  de contaminación que padecemos actualmente.

COMUNIDAD TEXTIL Y MODAPara quienes se pregunta por qué, la respuesta la arrojan investigaciones realizadas en el Reino Unido que revelan que de los dos millones de toneladas en promedio que se adquieren cada año en el país, el 74% terminan en los rellenos y vertederos. La realidad es que estamos presenciando una situación preocupante debido a que en los últimos años gracias a estas tendencias y a algunas de las políticas de las grandes empresas del sector de sacar al mercado prendas de baja calidad a muy bajos costos, se ha incrementado exponencialmente el consumo de prendas de vestir.

Si a esta acelerada cadena de generación de residuos se le agregan los altamente contaminantes procesos de producción del sector, que además son también grandes consumidores de recursos, como en el caso del agua, líquido del que se requieren en promedio 20 mil litros por cada kilogramo de algodón convencional; fácilmente se concluye que la industria de la moda es insostenible.

Este fue el veredicto de un estudio llevado a cabo por el Ministerio de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido, que evidencia no sólo el impacto medioambiental de esta industria, sino también sus efectos en los componentes éticos y sociales.

En el estudio se tienen en cuenta variables desde diferentes puntos de vista como lo son además del consumo energético y de recursos naturales, las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la producción de tejidos naturales y sintéticos, el embalaje y distribución de dichos productos, la situación laboral a lo largo de toda la cadena de distribución, los bajos salarios y las paupérrimas condiciones de seguridad en el trabajo, así como la escasez de oportunidades para que los trabajadores se desarrollen y puedan acceder a trabajos mejores.

Así las cosas la pregunta ahora es ¿cómo lograr que los grandes de la moda asuman su compromiso? Las respuestas dos. Las nuevas tendencias de la moda visibles en las últimas pasarelas en las que la venta de productos de mayor calidad, con procesos más respetuosos con el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida y que sean fácilmente reutilizables y reciclables, son una excelente alternativa para mejorar esta situación; pero sin lugar a dudas el compromiso y la presión del consumidor frente al consumo de prendas que sean concientes de la delicada realidad medioambiental del mundo se convertirá en los principales propulsores del crecimiento y desarrollo de una industria de la moda mucho más ecológica.

Fuente: Revista ladyverd.com

 Lo verde se pone de moda
Sólo para producir una prenda de ropa interior se emiten 18 kilos de CO2 a la atmósfera y hacen falta 20.000 litros de agua para conseguir un kilo de algodón

Cifras como estas ayudan a comprender el peso que tienen nuestras compras sobre el medio ambiente y lo necesario que es un cambio en los sistemas de producción para paliar esos efectos.

Lo novedoso es que son los propios fabricantes quienes dan a conocer esas cifras. La preocupación por el medio ambiente ha dejado de ser cosa de minorías. Ahora, es un símbolo de distinción que da valor a una marca, y éstas se asocian con los ecologistas para hablar de consumo responsable. Lo verde es 'cool' y necesario para el planeta.

La organización ecologista WWF y la consultora de sostenibilidad LF3 presentaron dos informes sobre moda y sostenibilidad, 'Deeper luxury' y 'Una mirada al escaparte español', en una jornada que clausuró el ciclo de conferencias Sustainability & Style organizado por el IED Moda Lab Madrid.

COMUNIDAD TEXTIL'Deeper Luxury', realizado por Anthony Kleanthour, de WWF, y el consultor en sostenibilidad Jem Bendell, analiza el compromiso de las marcas de lujo en los ámbitos social, económico y ambiental, y clasifica las empresas de lujo según su compromiso con la sostenibilidad. Según este ranking, basado en la información que las propias compañías aportan y lo que los medios y ONG han dicho sobre ellas, L'Oréal es la marca más comprometida con el medio ambiente. La siguen Hermès, y el grupo LVMH.

"Una mirada al escaparate español", realizado por la consultora Lifestyle 3.0 Consulting, muestra las empresas españolas que ya han comenzado a ser sostenibles, como Carrera y Carrera, Fridda Dorsch, fun&basics, Hoss Intropia, Intrépida Mu y Mango. Este análisis demuestra que las estrategias de este tipo son rentables, ayudan a la diferenciación y mejoran la competitividad.

Para Jem Bendell este es el momento más adecuado para reforzar y potenciar la moda española: "con la recesión económica, la moda sostenible representa una oportunidad para competir con las grandes marcas por todo el mundo".

Antonia Díez-Aja, socia directora de LFS3, aseguró que "sólo las empresas que tengan la visión y el valor para responder a los retos y cambios sobrevivirán y conseguirán ser sostenibles en el tiempo". Y añadió: "Al consumidor medio no sólo le importa el precio, sino el trasfondo medioambiental y político del producto, por eso cuatro de cada diez personas están dispuestas a pagar más por un producto sostenible", incluso con la actual crisis económica. "Da un valor añadido a la compra, además de favorecer la fidelización del cliente, el acceso a nuevos mercados, y mejorar la imagen general de la marca", apuntó.

El director de Conservación de WWF, Enrique Segovia, recordó que "el lujo tiene una función diferenciadora, y si las grandes marcas apuestan por la sostenibilidad para diferenciarse, el resto irá después". Pero advirtió: "Hay que saber de dónde vienen las materias primas y cómo se han producido, cómo se transportan. Hay que ver toda la cadena y exigir cada vez más transparencia a las empresas". Y apuntó también a un cambio de mentalidad: "Hay que disminuir la huella ecológica, disminuyendo el consumo de agua, de materias primas, y viviendo de forma más sostenible. No tiene sentido llevar los tacones de los zapatos o el salpicadero del coche de madera del Amazonas".

Así que, bien por convencimiento ecologista o por necesidad económica, cada vez más diseñadores, empresas textiles, e institutos de investigación de tejidos se están esforzando en producir 'moda verde' y cosméticos ecológicos para que el planeta también luzca mejor.

Algunas marcas ya comercializan bolsos y maletas con tejidos reciclados y a su vez reciclables, prendas fabricadas con algodón o lino cultivados sin pesticidas, o joyas con certificación Kimberley (asegura que no contiene 'diamantes de sangre' y por tanto no financia guerras ni va contra los derechos humanos).
Y sin perder el diseño ni la calidad.
Tomado de: www.elmundo.es

 

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