Lo que en 2003 empezó como un estudio del Grupo de Investigación de Procesos Ambientales y Biotecnológicos (Gipab) de la universidad Eafit, hoy día es una empresa de base tecnológica con capacidad para producir tres toneladas mensuales de Progal. Este aditivo alimentario es hecho a partir del ‘Ganoderma Lucidum’, un hongo milenario que ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas reforzando su sistema inmunológico y disminuyendo el índice de enfermedades infecciosas.
Victoria Santamaría y Jenny Londoño son las creadoras de este producto. Ambas han pasado por ese difícil cambio de piel de emprendedoras a empresarias. “No sé si ser emprendedor sea una actitud, un don o una desgracia, pero es lo que hace que las empresas salgan a flote. También hay que ser consciente que desde que le pusimos a Progal BT el apellido de S.A., dejamos de ser emprendedoras para convertirnos en empresarias, aunque uno siempre debe quedar con ese emprendedor por ahí guardado el resto de la vida”, dice Victoria, directora ejecutiva de esta marca paisa.
En su haber, la empresa ha alcanzado importantes triunfos. En 2006 empezó su existencia con pie derecho, siendo ganadora del Quinto Concurso de Planes de Negocio en la categoría de Alimentos. Un año después se llevaron el primer puesto en Diseño creativo del Talent and Innovation Competition of the Americas (TIC Américas), donde participaron 800 propuestas de todo el continente; premio que se convirtió en la carta de entrada para participar en el Global TIC en Taipei, Taiwan, donde recibieron una mención especial.
Cree en Colombia, crea empresa, organizado por el Ministerio de Comercio, fue otro concurso en el que obtuvieron el segundo lugar en la categoría Innovación. Y como si no les bastara, fueron ganadoras de la versión 2008 de Destapa Futuro de Bavaria.
Nacer, crecer y ser
El primer Progal BT se exhibe en la oficina de Santamaría como una joya: un tarro pequeño con un líquido oscuro dentro. Es un prototipo hecho en laboratorio que después de ganar el primer concurso fue reelaborado a mayor escala en la Corporación de Investigación Biológica. Gracias a éste, también contaron con asesoría para estructurar su plan de negocios, obtuvieron el registro de marca y participaron en ruedas de inversionistas.
Cuando se habla de emprendimiento, el nombre de la empresa no pasa desapercibido. “Mucha gente nos dice que para nosotros ha sido fácil porque hemos ganado muchos premios, pero más que eso, lo que buscamos fue participar en concursos que nos dieran la suficiente credibilidad”, recuerda Santamaría.
Credibilidad que ha sido el factor determinante para lograr el apoyo que han recibido de estrategias como el Nodo UdeA y el Fondo Capital Medellín. “Cuando uno se mete en este cuento del emprendimiento tiene que buscar plata por todas partes y a eso nos dedicamos”.
Progal BT cuenta hoy día con una planta de producción en el municipio de La Estrella que emplea a cerca de siete personas y cuenta con al menos 400 millones de pesos en inversión en equipos y laboratorio. “Eso sí, entre ese dinero no está contado todo el tiempo en trabajo e investigación que hemos invertido las dueñas”, agrega entre risas. Además, han desarrollado una nueva presentación en polvo que se comercializa en tiendas naturistas y a empresas de alimentos que tomaron Progal como ingrediente de sus productos.
Un progreso que beneficie a todos
El objetivo de Victoria y su compañera va más allá de demostrar su capacidad emprendedora y de hacerse empresarias exitosas. La funcionalidad de su producto se basa en un estudio que hicieron con 18 niños de la Comuna 13 de Medellín, a los que les fue suministrado su producto. Tras cuatro meses de agregarle este aditivo a sus ‘sobremesas’, los pequeños ─entre los 6 y 14 años de edad─, evidenciaron notables mejoras; el incremento de inmunoglobulina, sustancia que contiene las defensas del cuerpo, fue uno de esos buenos resultados.
Una de las frustraciones que Santamaría tiene a la fecha es que no ha podido cumplir el principal propósito por el que se empeñó en crear empresa: aportar una solución al problema de nutrición de miles de niños que pertenecen a los centros de recuperación nutricional y comedores alimentarios de la ciudad y el país.
La idea de ambas mujeres es pactar con programas públicos de asistencia alimentaria, la adición de Progal a las comidas de los niños. Para lograrlo, la gerente debe convencer de los beneficios de su producto a las entidades encargadas. “Yo creo que ese es mi gran reto en la vida, porque no se trata solamente de lo económico, sino de aportar bienestar a los demás”.
Dentro de las proyecciones han vislumbrado otros mercados, lo que les brinda tranquilidad para asegurar que en siete años Progral BT se convertirá en una empresa grande. Para el 2011 tienen previsto que sus productos se estén exportando a otros países de Suramérica.
Esta compañía modelo de emprendimiento en Medellín se encuentra en proceso de comercialización con empresas de alimentos. Su propuesta es que éstas desarrollen alimentos funcionales agregándoles Progal como uno de sus ingredientes. Muchas de las compañías ven con buenos ojos que sus productos cuenten con beneficios para la salud, pero advierten que la implementación del aditivo a sus recetas tardará año y medio.
“La mayoría de empresas están convencidas de que Progal es bueno y sirve, pero el tiempo de espera nos complica la subsistencia, más aún siendo una empresa de base tecnológica que necesita constante inversión”, dice Victoria.
Para superar estos momentos, la empresa se dedica a la investigación para mejorar el producto y desarrollar otros basados en hongos propios de la biodiversidad colombiana, lo cuales tienen también sus aportes nutricionales para el organismo.