John Jairo Echeverri siempre se ha considerado un amante de la cocina y de la buena mesa. En un inicio de su vida asumió esta pasión como un pasatiempo y empezó a estudiar administración de empresas, profesión de la cual se graduó. No obstante, una reunión de amigos le hizo renacer el deseo de ser cocinero y fue así como no solamente empezó a trabajar en el mundo de la gastronomía, sino que también montó su propia empresa.
La anécdota que narra los inicios de Ahumados del Norte comienza con un plan de amigos. “Iban a ir a mi casa un grupo de personas a compartir un rato agradable y yo los quería atender con unas hamburguesas pero no había en el mercado ninguna carne que me gustara, entonces empecé a comprar de todas las clases de carnes que había, a molerlas, a ponerles mis propios ingredientes y a experimentar”, cuenta. Fue así como atendió su visita y las carnes gustaron tanto que empezó a venderlas entre conocidos y referidos.
También empezó a entrevistar expertos cocineros y a buscar en internet, hasta crear su propia receta, la misma que hoy día se encuentra estandarizada gracias a la colaboración de un asesor que le brindó el Centro de Desarrollo Empresaria Zonal (Cedezo) de Moravia, a través del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).
Tras estar vendiendo en un mercado natural su producto estrella, incursionó en el mercado de los chuzos de cerdo y de pollo. “También hice mi propia receta. Compraba varios chuzos, los desarmaba, los probaba y miraba qué tipo de condimentos tenían, les daba degustaciones a los amigos más cercanos y familiares. Ellos eran mis catadores y los encargados de decidir qué producto era el qué mas gustaba de los que yo desarrollaba”.
Así duró unos tres años y medio, hasta que la Alcaldía de Medellín inauguró el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, donde está ubicado el Cedezo. Fue por medio de este espacio que decidió montar su propia empresa y dejar de ser empleado.
A partir de la primera su visita al centro de desarrollo, empezó a trabajar en la formalización de la empresa con el apoyo de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. “Al principio veía todo muy difícil porque una empresa de alimentos, y en especial de productos cárnicos, tiene muchos requerimientos de parte de la ley para todo el manejo de los procesos. Es aparentemente muy complicado. De todas formas no me detuve”.
El nombre Ahumados del Norte nació dentro del Cedezo, al igual que el diseño de su logo, el cual actualmente luce en una camisa que lo representa en cualquier lugar como parte de una empresa. Detalles éstos que fueron posibles gracias al tutor que se asignó. “Él me planteaba una idea y discutíamos lo que nos gustaba y lo que no hasta que encontramos un logo y una marca que nos satisfacía a ambos”.
En este momento adelanta trámites para lograr los certificados que pide el Invima. Dentro de su portafolio ofrece carnes de hamburguesa, chuzos de pollo, de cerdo y mixtos; además, a partir de varios ensayos desarrolló una variedad de condimentos para ahumar carne de cerdo, los cuales piensa lanzar al mercado con el acompañamiento y asesoría de la Universidad Eafit, ente educativo con el que resultó ganador del concurso Tic Tac.
Desde que inició con su empresa, afirma Jhon, las cosas se han ‘complicado’ para bien. “Entrar a la legalidad es dar un giro completo y cuando se tiene una imagen corporativa es para cuidarla”.
Ahumados del Norte vende sus productos en instituciones educativas y en negocios de comidas rápidas. Para agosto de 2009, calcula, comenzará a operar en su planta, por ello está reformando una parte de su casa para que se convierta en una cocina que cuente brinde las condiciones que el Invima solicita.
“Cuando cruzo estadísticas entre la legalidad y la ilegalidad me doy cuenta que hay meses que reportan crecimientos del 80, del 90 e incluso hasta del 100 por ciento”. Razón que habla por sí sola y que apoya la visión de John Jairo Echeverri, un defensor de la legalidad porque considera que estar en ella trae ventajas para las empresas. Y para comprobarlo basta con mirar el progreso exponencial de la suya.
Ya tiene tres empleados de su familia y el negocio sigue prosperando. En un futuro quiere incursionar con nuevos productos y posicionar su marca dentro del mercado, principalmente en restaurantes e instituciones educativas.
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Consejos para un empresario emprendedor
Actuar y desarrollar cada plan propuesto, estas son las recomendaciones que John Jairo Echeverri, el empresario, le transmite a los emprendedores barriales de Medellín.
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