Un jardín emprendedor
Para hablar de flores y de emprendimiento es necesario detenerse en los casos empresariales de Antioquia y su capital, Medellín. El tema de las flores, por ser el segundo departamento en orden de importancia en el cultivo de las flores, después de Cundinamarca; junto al tema del emprendimiento, por ser una potencia no solo nacional sino también mundial en el ámbito de la creación de empresas.
A simple vista estos temas parecen tener poca relación, pero si nos ubicamos en el panorama local, donde las oportunidades son generadoras de ideas y las ideas son susceptibles a convertirse en negocios, nos damos cuenta de que el negocio de las flores es una prueba clara de emprendimiento y que, en algunas ocasiones, las flores más que un negocio pueden convertirse en el pretexto para montar una nueva empresa.
Es así como entre las manifestaciones empresariales que nacen en Medellín, existen varios emprendedores que han dado vida y forma a sus ideas empresariales alrededor de las flores. Entre los múltiples oficios que pueden desencadenarse a partir de la palabra flor se encuentran: el cultivo, la imitación y la distribución de flores.
En esta Feria de las Flores el Portal Cultura E quiere compartir con todos sus lectores tres casos de emprendedores que han encontrado en las flores una forma de crear empresa y representar a Medellín, a Antioquia y a todo el país.
El hogar se sostiene con flores
Las flores desde y para mi tierra
Frutas expresivas, en forma de flores expresivas
El hogar se sostiene con flores
Darío Vásquez es habitante del corregimiento de San Cristóbal, emprendedor, esposo y padre de un pequeño de cinco años llamado Filippo. Dato importante: le debe su crianza al cultivo de las flores.
Desde que era muy pequeño ha visto y ha conocido el manejo de la tierra porque su padre, Pedro Vásquez, le enseñó el arte de la floricultura, actividad a la que le debe gran parte de su vida, pues, como el mismo lo afirma, “crecí a punta de flores”.
Y no solo creció. En la actualidad, es la actividad a la que se dedica: a sembrar flores y follajes y a convertir esta práctica en una famiempresa, una labor en la que ha sido de suma importancia la presencia y el acompañamiento de Gloria Patricia Silva, su esposa desde hace 10 años.
Gloria también ha sido testigo del amor y la entrega que tiene la familia Vásquez con el cultivo y el mercado floricultor; considera este trabajo una actividad digna de admirar, no solo por la belleza que emana de la imagen de las flores, sino también porque ha sido su sustento durante una década.
La familia Vásquez es reconocida y hace parte de la tradición floricultora de San Cristóbal, corregimiento en el que viven desde hace más de 50 años. Si se pregunta por los Vásquez, cualquier habitante de la vereda El Llano está en capacidad de indicar con una sonrisa o con uno de sus dedos el lugar de los Eucaliptos azules, las casas de la familia Vásquez.
Los eucaliptos aparecen en escena porque desde hace algunos años, cuando sembrar flores dejó de ser una actividad rentable para los campesinos, la familia Vásquez se dedica al cultivo de estas. Y acompañando el cultivo de flores está el follaje, un elemento decorativo que se obtiene de una especie de eucalipto llamado Eucalipto azul, el cual hace referencia a una variedad que es denominada Baby blue.
Darío agrupa sus cultivos, que puntualmente son Eucalipto azul y de especies de flores como Pinocho, Estatis, Helecho de cuero y Ave paraíso, en dos predios que él mismo ha llamado, en honor a su familia y a sus apellidos Vásquez Cano, Vasconia I y Vasconia II. El pinocho, especie de flor redonda que suele ser de colores amarillos o blancos, es, según el conocimiento de este floricultor, “la flor más usada en la elaboración de las silletas”.
Otros cultivos florales que han sido implementados por los Vásquez han sido la siembra de Áster amarillo y blanco y los Pompones. Cuando se les consulta por la viabilidad de sembrar flores en Antioquia, ellos responden: “sembrar flores en Antioquia es viable, pero no es la actividad más rentable puesto que ahora existe mucha competencia.
Muchas personas siembran flores y es muy difícil vivir de esta actividad porque la relación con las comercializadoras es muy difícil, con ellas no se puede competir; y si de vender se trata son muy demoradas para pagar”.
Darío cuenta, además, que si bien la comercialización es ardua, el mercado de las flores ha rebajado mucho sus precios. Así, por ejemplo, flores que en 1998 se vendían por paquete a $1.500 ahora son pagadas a $700 e incluso a veces tiene un menor costo.
Con respecto a la siembra de follaje, hasta hace algunos años, cuando el dólar tenía un valor en pesos estable, era muy rentable la siembra de este, pues, con respecto al Baby blue, la mayor cantidad de este cultivo era destinado a la exportación, actividad regulada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
Ahora, tras la revaluación del peso frente al dólar, sembrar follaje resulta costoso y las ganancias generadas no son equivalentes a lo invertido en los cultivos. Para soportar esta situación la familia Vásquez ha tenido que dedicarse a la siembra y comercialización de flores nacionales, tal es el caso de los Pinochos y los Pompones.
Los Vásquez, a pesar de las dificultades, jamás han pensado en cerrar sus cultivos y afirman que en el momento en que superen la crisis sueñan y planean tener más predios sembrados, seguir cultivando y dejando sus semillas esparcidas en la tierra. Además, dice Darío, buscan ser una famiempresa organizada en la capacidad de implementar todos los procesos administrativos.
Mientras tanto, estos emprendedores siguen en su tarea de cultivar, combinándola con el comercio, ya sea en la Placita de Flores o en el mismo corregimiento de Santa Elena, lugar donde venden sus producciones para la fabricación de silletas durante la Feria de las Flores.
De esta labor, que lleva entre los Vásquez más de 50 años, Darío dice jamás haberse arrepentido; sin embargo, mira con nostalgia cómo las nuevas generaciones van dejando de lado la tradición de cultivar la tierra y, por la falta de oportunidades que se presentan en el campo, olvidan aquellas especies coloridas que le dieron a este emprendedor, esposo y padre de familia la oportunidad de crecer en medio de un jardín repleto de flores.
Contacto
cultivovasconia@gmail.com
Las flores desde y para mi tierra
Sea para conquistar, perdonar, celebrar o despedir, el regalar flores se ha convertido en una actividad de culto entre nuestra cultura. Por fortuna estas pueden ser encontradas con facilidad, ya sea en una floristería cercana a nosotros o en la popular Placita de Flores, ubicada en el centro oriente de Medellín.
Los habitantes del barrio Belén San Bernardo, uno entre tantos casos, son afortunados de tener cerca a ellos la floristería Flores de mi Tierra, un emprendimiento de María Elena Patiño, madre y cabeza de hogar que decidió dedicarse al negocio de las flores por dos motivos muy especiales: el gusto por las flores y el deseo de compartir más tiempo con sus hijos, actividad que considera de suma importancia dentro de su vida.
Su empresa es de reciente creación, pues comenzó entre marzo y abril de 2008 pensando en una ocasión muy especial: la celebración del Día de las Madres. “Yo antes vivía en Itagüí y también trabajaba las flores por encargo, pero luego de la muerte de mi mamá me mudé a este nuevo barrio y con la ayuda y el apoyo de mi familia abrí las puertas de Flores de mi Tierra”, cuenta.
María Elena es una mujer preparada para este negocio y, además de demostrar un gran interés y conocimiento sobre flores, ha recibido varios cursos de decoración floral en el Jardín Botánico, algunos de ellos con mujeres capacitadas en este tema y otros con Nanfer, especialista en decoración a quien la emprendedora considera su gran maestro. “Antes de recibir clases con Nanfer a mi me gustaban mucho las flores, pero cuando empecé las clases con él me solté y comprendí que hacer arreglos florales hace parte de un arte que se siente en el alma”. María Elena afirma que desde que comenzó los cursos lo hizo pensando en una idea de negocio.
Desde aquel entonces se dedica al mercado de las flores, las mismas que adquiere en la Placita de Flores. Reconoce que siente una gran afinidad por las exóticas, sobre todo con las Heliconias y los Platanillos, una pasión que le llevó a tener su propio negocio, donde cuenta con una empleada, doña Ligia, quien la acompaña en la creación y decoración de todos su arreglos. María Elena también realiza decoraciones a domicilio, ya sea para matrimonios, aniversarios, cumpleaños o primeras comuniones.
Esta emprendedora, quien además fue alumna del Plan de Alfabetización Digital para Emprendedores (PADE), brindado por Medellín Digital a través de los Cedezo, cuenta con una idea innovadora dentro de su emprendimiento: ella no es la encargada de imponer el precio de sus adornos florales, sino que le brinda a sus clientes la oportunidad de decidir de cuánto quiere el ramo, así, por ejemplo, uno puede decirle que tiene veinte mil pesos para un ramo y ella, evaluando que la inversión sea superior a las ganancias, elabora el arreglo.
María Elena tiene fama de ser una buena decoradora, lo que ha contribuido a que, poco a poco, en el barrio vaya siendo reconocida por su labor y a que la voz se esparza y vaya siendo, como es, un comentario alegre alrededor de las Flores de mi Tierra.
Una forma digna y hermosa de ganarse la vida en un mundo donde las flores significan sentimientos, gritos de dolor frente a la muerte, ansiedad de belleza en el camino al altar y, como la misma María Elena lo cuenta, razones de amor, uno de los principales motivos por los que, afortunadamente, se regalan flores en Medellín.
Contacto
María Elena Patiño. 343 30 52
Frutas expresivas, en forma de flores expresivas
Si se les mira desde lejos pueden parecer ramos de flores; sin embargo, mientras uno se acerca va descubriendo otro universo. Innovadora y versátil es la idea de negocio de Frutas Expresivas, empresa que prepara arreglos comestibles cuya materia prima son las frutas. Así, entre fresas, piñas y melones estos emprendedores elaboran lo que a simple vista podría ser un arreglo floral, solo que estaba vez el arreglo es denominado frutal.
Aprovechando todo el potencial de las frutas, sus colores, sabores, formas, texturas y propiedades terapéuticas, estos emprendedores diseñan arreglos frutales para diversas ocasiones, siendo estos elaborados de una forma completamente natural y resultando ante los clientes como productos innovadores y especiales para regalar en las mejores ocasiones.
Los arreglos frutales se complementan además con servicios de elaboración de alimentos, tales casos son las ensaladas de frutas, los salpicones y los jugos. Los arreglos elaborados por Frutas Expresivas van desde una caja de fresas, pasando por deliciosas fresas cubiertas de chocolate y cuatro clases de ramos de frutas: jardín del sabor, carreta frutal, arcoíris de sabor y fiesta deliciosa, lo que básicamente los diferencia es el tamaño.
Esta empresa familiar se encuentra ubicada en Guayabal, aunque no se limita a este sector de la ciudad pues realiza servicios a domicilio a todo Medellín. Para el año 2012 ha proyectado tener presencia bajo la modalidad de franquicia en las principales ciudades de Colombia, cuando espera ser reconocida como una empresa líder por ofrecer una línea fresca, saludable e innovadora que puede convertirse en la mejor alternativa para un buen regalo. Desde ahora los productos de estos emprendedores se caracterizan por hacer parte del programa Colombia es Pasión.
Contacto
Frutas Expresivas
www.frutasexpresivas.com
Teléfono: 444 90 99