María Bertha Gallego es diabética. No puede comer dulce y las tres comidas que cualquier persona consume al día, ella debe repartirlas en varias porciones. “Debo comer como pajarito”, dice. De no hacerlo, su cuerpo puede comenzar a experimentar fuertes cambios de temperatura, sudor e incluso llegar hasta el punto de los desmayos.
Como ella, más de 143 millones de personas diabéticas en el mundo ven limitada sus dietas alimenticias por una enfermedad que si bien puede ser la diabetes, también puede ser el cáncer, el colón, las migrañas, las afecciones cardíacas, la hipertensión, el colesterol, entre otras.
Con el fin de prevenir molestias, preservar la vida, generar empleo y de paso crear empresa, varios emprendedores han ido desarrollando proyectos empresariales encaminados a la disminución de esta clase de dolencias, o por lo menos al acto de mantener estables ciertos comportamientos del cuerpo humano.
Según la Asociación Colombiana de Diabetes, se estima que el siete por ciento de la población del país mayor de 30 años que reside en áreas urbanas, es diabética. Asimismo, se calcula que de no contar con los correctos cuidados alimenticios y saludables, para el año 2025 cerca de 300 millones de personas en el mundo podrían padecer esta enfermedad. Cifras que dejan claro que existe un público que requiere de una alimentación diferente, la cual puede brindarse con la apertura de nuevos mercados.
Hoy día, pueden encontrarse zapatos especializados para diabéticos, productos alimenticios que favorecen la digestión corporal, accesorios que puestos al frío pueden ayudar a disminuir los dolores de cabeza y suplementos alimentarios capaces de darle al organismo todas las vitaminas y minerales que este requiera.
El colón es otro de los temas de moda dentro del campo médico y de esta circunstancia el mercado ha sacado partido. Para el estreñimiento varias marcas de yogures han lanzado sus productos y las líneas de alimentos orgánicos han aparecido no solo como la base de una buena alimentación libre de tóxicos, sino también como una alternativa de cuidado para el medioambiente.
Dentro del campo de los “negocios sanos”, la alimentación se presenta como una de las grandes oportunidades a la hora de hacer empresa.
Comer bien para vivir mejor
Podría decirse que nuestros tiempos son los días del servicio a domicilio. Cuando la carga de trabajo impide salir a comer y la falta de tiempo no permite la preparación de comida saludable, solicitar que el alimento sea llevado hasta donde usted se encuentre es la única opción. No obstante, al abrir la guía gastronómica, la comida chatarra sobresale entre las páginas.
De allí que una nueva tendencia comience a aparecer en el mercado nacional e internacional: la venta de comida saludable, baja en grasa y en calorías. El Institute of Food Technologists de los Estados Unidos, estableció que los productos bajos en grasa representan cerca del 63 por ciento de la demanda alimenticia.
El sector de la comida saludable es conocido como fast-good, haciendo referencia a los alimentos sanos y nutritivos preparados en forma rápida y a un buen precio.
El restaurante Ghee, ubicado en el barrio El Poblado (Medellín), comprendió este término y desde hace varios meses ofrece en esta zona la posibilidad de comer lo que sus empleados llaman “alimento de vida”, siempre bajo la premisa de que una buena nutrición es garantía de una vida saludable y feliz. “Mente sana en cuerpo sano”, decían los griegos.
Otras iniciativas, como Provence y De mi Huerta, dan cuenta de un interés entre los emprendedores de la ciudad por masificar la idea y los hábitos de una buena alimentación.
Provence es una tienda y restaurante ubicado en el barrio Manila, El Poblado, donde pueden encontrarse ensaladas, pastas y alimentos procesados y empacados libres de colorantes artificiales y conservantes que son ricos en vitaminas, sabores, olores y, además, saludables.
De mi Huerta es una iniciativa vinculada al Cedezo de Belén que procesa antipastos y conservas elaborados con ingredientes naturales y orgánicos, ofreciendo una forma diferente de incluir las verduras en la alimentación diaria.
Una tendencia internacional
Si antes fast-food era sinónimo de comida chatarra, hoy los gustos de los consumidores han hecho que surja un nuevo término para contrarrestar el efecto de los perros calientes y de las hamburguesas.
Fast-good es una tendencia universal de la alimentación que es de fácil acceso y rápida elaboración. Estos negocios se caracterizan por su por ser agilidad al servir, ofrecer precios moderados y manejar una cantidad limitada de alimentos sencillos de preparar, trayendo como ventajas menús que favorecen a enfermos como María Bertha, que no pueden consumir dulces, ni grasas, pero que siempre ansían la presencia de un plato bondadoso y delicioso sobre sus mesas.
Afirma la revista Soy Entrepreneur que varias compañías internacionales ya han adoptado el concepto de fast-good y que en España, por ejemplo, son populares los restaurantes que ofrecen buenos productos, alimentos frescos y de calidad.
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