Por: Saverio Gómez
Comunicador Banco de las Oportunidades
“De un día para otro todo lo que veíamos por la televisión se convirtió en nuestra propia realidad”, con estas palabras recuerda Zoila Quejada el momento en el que tuvo que salir de Urrao, dejar de ser comerciante y gran parte de su vida en este municipio antioqueño.
Los Mena Quejada llegaron a Medellín hace más de cinco años. “Llegamos al barrio San Javier de la Comuna 13 y allí nuestro espíritu emprendedor volvió a relucir”, recuerdan.
Lo primero que vendieron fueron arepas. Estas, por su grosor, textura y buen sabor fueron fáciles de comercializar. Luego, empezaron a ampliar el negocio y a vender paletas, hasta que, cosechando y ahorrando, encontraron en un volante del Banco de los pobres, el Banco de las Oportunidades, la ocasión perfecta para ampliar su famiempresa.
“Creíamos que para acceder a un microcrédito del Banco se necesitaba cumplir demasiados requisitos, pero cuando nos enteramos que exigían apenas un codeudor, arrancamos el proceso de búsqueda”. ‘Doña Miriam’, una vecina que creía en la familia, fue quien los apoyó para acceder a su primer crédito. Hoy día los Mena Quejada han accedido a tres préstamos.
Gaspar Mena y Zoila Quejada, junto con sus tres hijas, recuerdan “el sol, la lluvia, el pelar mazorcas y tener las manos y los dedos llenos de callosidades”, con el esfuerzo y el entusiasmo de una familia emprendedora. Aunque vender arepas en la calle y puerta a puerta fue una época difícil, fueron estos esfuerzos los que impulsaron a la familia a conseguir sus propios recursos. Ahora, tienen una casa propia, estudio para la familia y pertenecen a la red de microempresarios del municipio de Medellín.
“Hoy día residimos en el Barrio Santo Domingo Savio, donde está ubicado El Esquinazo, que suena como El Exitazo. Todos los vecinos de por la casa lo conocen y, por supuesto, compran lo que necesitan…legumbrería, papelería, carnicería; mejor dicho, lo que necesiten lo encuentran en este granero, que es un pedacito de Urrao en Medellín y, en especial, es un hijo del Banco que ayuda a los que no tenemos nada material, y que además revivió algo que pensábamos había muerto: nuestro espíritu emprendedor”.