Esto quedó claro en la conferencia ‘Problemas de la transferencia de tecnología. Un análisis desde las decisiones político-científicas’, una experiencia de investigación que compartió con los académicos de Medellín Jon Barrutia, jefe del Departamento de Economía Financiera de la Universidad del País Vasco (UPV). La conferencia se realizó en el marco del proyecto de investigación ‘Factores relevantes en las relaciones Universidad – Empresa – Gobierno, que inciden en la investigación y la innovación en un contexto regional’, realizado por el Grupo de Investigación de Gestión Organizacional (Gestor) de la Universidad de Antioquia.
En el proyecto están implicados investigadores de la UPV, además de la Universidad de Talca de Chile, el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y la Universidad de Antioquia. “Nosotros venimos realizando trabajos conjuntos y somos partícipes de la investigación tratada en esta charla, que hace referencia a la problemática de la relación universidad – empresa. En este momento estamos tratando de replicar esta investigación en Medellín y en el altiplano del oriente”, dice María del Socorro López, directora del grupo Gestor.
La importancia de compartir los avances de la investigación, añade María del Socorro, radican en que Medellín está dando forma a los elementos necesarios que le permitirán hablar de un sistema de innovación regional.
Para lograr el fortalecimiento de los procesos de innovación, también es necesario fortalecer la relación universidad - empresa. Barrutia expresa que el emprendimiento es una buena vía para lograr dicha interrelación: “Lo que sabemos y hemos medido es que a mayor emprendimiento, mayor relación universidad - empresa; a menor emprendimiento, menor relación; ahora deberíamos ser capaces de detectar los factores exactos del por qué y cuantificarlos”. Lo que significa que las universidades deben apostarle a proyectos de emprendimiento si buscan un trabajo conjunto con el sector empresarial.
El emprendimiento se ha convertido en cierta medida en un buen mecanismo para generar esos procesos de innovación.
Según el Jefe del Departamento de Economía Financiera de la Universidad del País Vasco, “la base final de la transferencia es buscar innovación, es decir, ninguna empresa comete procesos de transferencia si no es para que terminen en productos, servicios o en procesos innovadores dentro de la empresa”.
La investigación ha arrojado varias conclusiones que, expresa Barrutia, demuestran que la relación universidad - empresa es una relación compleja, que de hacerse tendría que ser a partir de un posicionamiento estratégico de la universidad y de los poderes públicos. “Esto significa que debe haber recursos para ello, y que además se debe incentivar al personal académico. De hacerlo, ello va a reportarle progreso a la carrera académica”.
Las dificultades que enfrentan estas relaciones “provienen básicamente de que la política de diseño de la relación universidad – empresa siempre es una política difusa, y que las soluciones deben ser absolutamente participativas de la comunidad académica, empresarial y política, poniendo énfasis en una cosa que es fundamental: el nivel de formación del personal de las empresas, para así poder apreciar la oferta universitaria. En esto fallamos prácticamente todos. No nos damos cuenta de la necesidad de la formación para hacer luego un consumo eficaz de los servicios y productos universitarios”, agregó Barrutia.