Con abril llega la primavera en los países del hemisferio norte. En Colombia, como no vivimos las estaciones, la dulzura llega en forma de ponqués, tortas y postres a través de Dulce Abril, una idea de negocio que espera convertirse en empresa para hacer de la repostería un producto fresco y personalizado.
Abril es la hija de Johana González y también su inspiración. Johana González es una emprendedora que desde 2009 asiste al Centro de Desarrollo Empresarial Zonal (Cedezo) de la Ladera, animada por la idea de convertir su pasión por la cocina en algo grande.
Actualmente, Dulce Abril, nombre con el que ha marcado sus productos, participa del Quinto Concurso Capital Semilla de Cultura E con una idea concreta: “Una nueva repostería. Que sea innovadora, que ofrezca en el mercado productos tradicionales, con nuevos sabores, mejor atención, mejor servicio y mejor presentación”.
El emprendimiento ya empezó a innovar. Hoy día procesa y vende una línea de repostería de café. “Cuando hice las encuestas para mirar qué era lo que el mercado estaba demandando en repostería, vi que existe una fuerte aceptación por los productos de café. Todos se sorprendían al ver que podía vender tortas, galletas y brownies de café, porque la gente está acostumbrada a tomarse el café y no a comérselo”, dice Johana.
Muchos emprendedores se preguntarán: ¿Cómo se le ocurrió la idea de usar el café en la repostería? Fue en una panadería. Johana cuenta sin ningún problema que hasta la fecha no ha tenido la ocasión de estudiar repostería de una manera formal. Sin embargo, tuvo la oportunidad de trabajar en una panadería de Laureles, la cual considera su escuela y centro de práctica.
Allá comenzó haciendo de todo. “Atendía mesas, trabajaba en la caja, surtía la vitrina. Un día la repostera pidió vacaciones y me dijeron que si la quería reemplazar; yo no sabía casi nada, pero dije que sí. Confiaron en mí. Me puse las pilas, a mirar las cosas básicas que tenía que hacer y a autocapacitarme. Una compañera, que se desempeñaba como panadera, me ayudó mucho, luego fui nombrada repostera y me asignaron otra panadería que los mismos dueños tenían en La 30”.
Johana aprendió entonces a trabajar las líneas frías y calientes de la repostería. Elaboraba tortas, postres, rollos, moros, todo lo que puede verse en la vitrina de una panadería. “Un día empecé a darme cuenta que los clientes se cansaban de las tortas cubiertas con glasé o con masmelo y me dio por experimentar con tortas y galletas de café. Las puse en la vitrina y de inmediato una señora las probó y las compró todas. Pero a mi jefe no le gustó la idea y me dijo que siguiera haciendo los productos tradicionales”.
El proceso de innovación se repitió constantemente, sin encontrar una aprobación de parte del dueño de la panadería. Para defender sus creaciones, Johana decidió renunciar. Con la liquidación que obtuvo de su trabajo compró un horno y una batidora, herramientas con las cuales empezó a trabajar desde su casa. Vendía tortas, postres, ponqués y brownies a sus conocidos, los mismos que empezaron a recomendarla con otras personas. Así siguió hasta que un día su papá, que le gusta ver el canal
Telemedellín, le contó sobre los Cedezo: ‘Usted que tiene la idea de crear empresa, ¿por qué no va allá?’, le dijo, y así llegó a Cultura E.
Desde su llegada a Cultura E ha tenido la oportunidad de participar en varias ferias. Exhibió y vendió sus productos durante la Asamblea número 50 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y también fue participante en Otro Sabor 2009. Por su cuenta ha conseguido ser partícipe de varias ferias gastronómicas realizadas en Comfenalco Antioquia, sede La Playa. De hecho, cuenta Johana, “los muchachos de la biblioteca son algunos de mis clientes más importantes”.
En el Cedezo también le han ayudado a crear su marca, definir sus estrategias de mercado y, lo más importante, apoyado en su camino empresarial.
Dice Johana que quiere tener una planta de producción propia donde pueda elaborar todos los productos que su clientela le solicite, y ello puedo alcanzarlo si sale ganadora del Concurso Capital Semilla en 2009. “La idea es darle gusto al cliente. Todo lo que me pidan estoy en capacidad de hacerlo, siempre innovando”. Por el momento no quiere contar con un punto de venta, prefiere distribuir sus productos en charcuterías, cafés y restaurantes. ¿La razón? Abril, su inspiración, su vida, “mi fuerza para emprender”.