Por común que le parezca, estas variables suelen pasarse desapercibidas. ¿Sabe usted cómo medir los logros de su empresa? Si no es así, ¿se ha preguntado por lo menos cómo medir los fracasos? Sobre ambas aristas se gestan, de manera general, las estrategias de una compañía, y allí no importa su tamaño, edad o razón social.
La Universidad de Medellín, consciente de que emprender es un proceso que muta constantemente y que por lo tanto debe abordarse desde diferentes perspectivas, dio inicio en 2009 a una nueva estrategia para mejorar los mecanismos de evaluación y acompañamiento a los emprendimientos que tiene bajo su responsabilidad, los cuales hacen parte de la universidad y la comunidad colindante.
Manuel Felipe Tamayo, director de la Unidad de Emprendimiento (Uede) de esta institución, expresa que el surgimiento de esa labor obedece a que “observamos falencias en algunos aspectos puntuales del proceso de emprendimiento que estábamos realizando. Nos dimos cuenta que gerenciar políticas emprendedoras no se limita al simple hecho de otorgar recursos y ya, sino que hay una serie de variables que deben tenerse en cuenta para garantizar la sostenibilidad de los proyectos que se piensan evaluar, estructurar y lanzar”.
Si bien es cierto que para emprender es importante tener nociones básicas que incluso pueden adquirirse con la ayuda de personal calificado, es claro que observar y evaluar las condiciones generales de la empresa es una tarea clave para garantizar su sostenibilidad, crecimiento y éxito.
Acá es donde integrar factores como la disciplina, el orden, la constancia, la tolerancia al fracaso y la familia en torno al desarrollo del proceso emprendedor resulta fundamental no solo para el nuevo empresario, que es quien debe liderar la labor, sino para la entidad que realiza el acompañamiento.
Tamayo indica que la cultura emprendedora comporta una serie de factores que no son fáciles de definir. De allí que con el paso del tiempo vayan implementando su aprendizaje en el desarrollo de nuevos mecanismos que tengan injerencia desde momentos como la preincubación y la incubación, llegando hasta fases más avanzadas como la aceleración, donde se alcanza la supervivencia de la empresa.
Una nueva mirada
Dentro de las modificaciones más sustanciales que tiene el nuevo plan de acción de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad de Medellín, se encuentra la forma de evaluar procesos: los tiempos y los mecanismos de acompañamiento son algunas de sus innovaciones.
El éxito y el fracaso son dos de los momentos que han entrado en un proceso de reevaluación, pues hoy día suele hablarse de éxito cuando se tiene un alto volumen de ventas, o para su medición se acude también al flujo de caja o a la cantidad de contactos, pero no siempre este tipo de indicadores se ajusta a la realidad.
Tamayo indica que para la Uede “un emprendimiento exitoso es aquel que ya no requiere del apoyo de la unidad para seguir adelante, que consiguió sostenerse en el tiempo generando beneficios para todos los actores implicados”. Añade que aspectos como el flujo de caja, la construcción de una red de contactos y la satisfacción de la demanda, por nombrar unos cuantos indicadores, son importantes, pero si en el proceso los distintos participantes no logran verse favorecidos, no se puede hablar de un proyecto que esté logrando metas. “Ese sería una buen instrumento de medición”.
La evaluación del fracaso debe realizarse también desde un nuevo enfoque, pues no superar ciertas metas puede considerarse como una derrota. El conocimiento adquirido es un valor de gran cuantía que hace de ese emprendedor una persona que conoce mejor el entorno y que puede llevar su experiencia a la práctica en muchas formas, por eso es fundamental establecer que no fracasa el emprendedor sino la empresa. Expresa Manuel Felipe que “es complejo cuantificar los conceptos, pero si luego de 2 años una empresa no ha facturado, no ha generado redes de contactos, no ha logrado integrase al ecosistema, hay que reevaluarlo, incluso darle fin”.
Se dice que el emprendedor siempre ganará en cualquier proceso, pues el conocimiento adquirido será un activo, un valor fundamental que le permita hacer mejor las cosas más adelante, pero si todo se hace bajo un parámetro inmodificable: tener consciencia.