Rafael de la Gala Koga es un empresario peruano que, atraído por las bondades de Medellín, llegó a la ciudad en el año 2004. Gracias a su experiencia en el plano gastronómico, se trazó como meta crear un restaurante de comida típica de su país, el cual fundó al sur del Vallé de Aburrá, en el municipio de Itagüí, luego de plantearse varias inquietudes.
Inca Gourmet, el restaurante de Rafael, tiene por objeto llevar lo mejor de la cultura gastronómica del Perú a diversos tipos de públicos. Ahora, como él mismo lo expresa, “sin demeritar lo que hacen muchos restaurantes en el país, nuestro objetivo es resaltar todo aquello que hace parte de la tradición culinaria peruana, que a diferencia de lo que se piensa tradicionalmente, no se agota en preparaciones relacionadas con el ceviche. Para nosotros es importante que las personas conozcan que el Perú no solo se agota en la comida de mar, que no solo son pescados y mariscos, que también hay platos del interior del país que son muy ricos y que vale la pena probarlos”.
Como hombre curtido en las lides culinarias, sabía que con su arribo a Medellín tendría la posibilidad de explorar, fusionar y elevar la calidad de la comida criolla al combinarla con los platos de su país de origen, creando de esa forma una deliciosa oferta que pudiera estar al alcance de muchas personas.
“Mi determinación de abrir negocios en Medellín no se debe a la casualidad”, dice Rafael: “mi esposa es paisa, es la madre de mi hijos, y luego de conocer las oportunidades que tenía esta ciudad, no lo pensé dos veces al momento de radicarme aquí y mostrar lo mejor de mi país por medio de su comida más tradicional”.
El restaurante, que ha participado varias veces en muestras gastronómicas de la envergadura de Saber y Sabor y Otro Sabor, tiene como principio el respeto al comensal ofreciéndole platos selectos del Perú de antaño.
Lo más importante para Rafael es mostrar la otra cara de la comida peruana, esa que tiene especias, la que hacían las abuelas hace muchos años y que hoy, para las nuevas generaciones, resultan desconocidas. “Mi idea es que muchas personas tengan la posibilidad de probar una delicia peruana, que el costo no sea una limitante y por ello también me gusta ofrecer una diferencia desde el mismo valor de la comida, que, ojo, no quiere decir que sea de inferior calidad. Es solo una estrategia, nada más”.
El pasado en presente
Emprender en el plano gastronómico no solo comporta motivos de carácter económico, pues hay otros factores que animan a Rafael de la Gala a seguir expandiendo su negocio. Un factor importante es, por ejemplo, es la identidad, por eso le gusta destacar el papel que han tenido los orientales en su país. “Eso se refleja en muchas cosas de nuestra cultura; de hecho, ya tuvimos un presidente medio japonés y por ello negar su incidencia en el devenir del Perú contemporáneo sería casi que una insensatez”.
Una razón que explica por qué en la actualidad a la comida de esa región se le reconoce especialmente por los platos que tienen como base los frutos del mar.
La apuesta que tiene Inca Gourmet, según Rafael, es “mostrar en diferentes lugares del país lo mismo que hemos estado haciendo en Medellín. Llevando lo mejor del Perú a más comensales, sin que ello signifique sacrificar nuestra identidad por vender más”.
Se espera que próximamente esta firma cuente con dos nuevos locales en la Central Mayorista, una expansión que busca posicionar la marca en públicos que antes no habían sido considerados por la cocina internacional que se produce en Medellín y su área metropolitana.
“Nuestra meta es crecer, demostrar que la gastronomía internacional no está reducida a un público en especial, y también demostrar que en Medellín se puede hacer negocio, se puede crecer y prosperar si se tienen las ganas, la convicción y la disciplina para trabajar sin pausa por un sueño”.
La meta de Rafael, en un principio, es conquistar con sus platos en el Valle de Aburrá, y espera llegar a distintas regiones de Colombia en los años siguientes.
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