Ahora que se encuentra abierta la convocatoria del Octavo Concurso de Planes de Negocio, Cultura E se reunió con Néstor Rueda y Ricardo Zuleta. Ganadores de este concurso en 2008, ellos hablan sobre la empresa que ahora gerencian y el proceso desarrollado para que ésta sea ahora una realidad.
Cultura E: El gran impulso de MSO Industrial fue el Concurso Planes de Negocio, ¿se podría decir que su empresa existe gracias a él?
Néstor Rueda: Se aceleró su creación. Seguramente esta empresa iba a existir; en cuánto tiempo, no sabemos. Veníamos trabajando desde hace cinco años en varias empresas y allí aprendimos cómo era el cuento de la oferta de servicios y los métodos de trabajo, tanto internos como con los clientes. Esa experiencia fue muy valiosa porque conocimos el funcionamiento de las empresas desde adentro y, además, ganamos experiencia en el proceso de desarrollo de productos.
¿A qué se dedica MSO Industrial?
Ricardo Zuleta: Somos una empresa de servicios de ingeniería especializada que se dedica a prestarle asesoría técnica a empresas industriales. Partimos de una necesidad y les generamos a estas empresas todo un proyecto de ingeniería. Utilizamos software comercial de simulación mecánica como herramienta, pero nuestro fin no es hacer simulaciones sino hacer proyectos de ingeniería. Y decimos que es especializada porque se basa en la experiencia que adquirimos como empleados, en nuestra cercanía con la academia y por los métodos y herramientas que usamos.
¿De qué les sirvió participar en el Concurso de Planes de Negocio?
R.Z: Muchos amigos nos decían que debíamos participar en un concurso de ideas de negocio, pero teníamos muy claro la empresa que queríamos crear y, efectivamente, el concurso nos ayudó mucho a estructurar qué era, qué servicios íbamos a ofrecer y qué valor agregado nos daría.
N.R: Nosotros no teníamos la presión de crear empresa por necesidad. Siempre lo vimos como una oportunidad y eso nos permitió afrontar el proceso desde un punto de vista muy constructivo y consciente.
¿Se podría decir que la experiencia fue el punto fuerte que los hizo ganadores?
R.Z: Sí, la madurez de la propuesta. Sabíamos que no íbamos simplemente a explorar si podíamos crear empresa o no. Ya contábamos con clientes y teníamos muy claro cómo se prestaba el servicio. A partir de esa fortaleza pudimos plantear servicios realmente innovadores. En ese sentido diríamos que el punto fuerte fue la experiencia con la que ya contábamos. Cuando nosotros empezamos a trabajar, hace cinco años, teníamos claro que queríamos aprender para poder crear nuestra propia empresa.
N.R: Para nosotros la experiencia es primordial porque los servicios de ingeniería lo exigen. Nosotros no entendemos cómo hay empresas que ofrecen asesorías o consultorías sin conocer a sus clientes. Antes, como empleados, estábamos protegidos por personas que nos enseñaron a enfrentar las necesidades y problemáticas de los clientes. Cuando vimos que nosotros mismos éramos capaces de hacerle frente a eso, decidimos presentarnos al concurso.
Ustedes se ‘echaron al agua’ y renunciaron a sus empleos para emprender. ¿No se arrepienten de haberlo hecho?
R.Z: No. Incluso, desde que pasamos a la final (del concurso) renunciamos a la empresa porque ya sabíamos que habíamos pasado un proceso de estructuración serio y que le podíamos apostar a esto. Nosotros en este momento somos más felices que cuando trabajábamos en una gran empresa, aunque por ahora no tengamos mayor flujo de caja para comprar carro ni cosas de esas, pero sabemos que es un proyecto bien estructurado que no morirá en tres años. Muchas personas se frenan porque ven que emprender es una alternativa cuando no tienen trabajo, pero si no está bien estructurada, no hay forma de que les funcione.
N.R: Por eso creemos que en este cuento de emprender, más que ganas, se necesita conocimiento. Ahora, sentirse bien no es estar despreocupado. De hecho tenemos las preocupaciones propias de una empresa que nace, pero estamos confiados de nuestro proyecto y lo visionamos a futuro.
Están constituidos, facturando, ¿cómo ha evolucionado MSO después del concurso?
R.Z: Gracias a la solidez de la propuesta, el proceso de incubación fue rápido; después de ello nos tomamos el tiempo para estructurar la empresa y formular cuidadosamente los proyectos y propuestas. Cada etapa de asesoría fue realmente muy constructiva porque teníamos avances sobre lo que se hacía en ellas. Pasamos de un negocio a una visión empresarial. En el momento en que terminamos las asesorías dimos casi por terminada la incubación y empezamos a trabajar con unos clientes.
N.R: Ha sido un proceso calmado. Decidimos que no es conveniente llenarnos de clientes. Aunque obviamente eso tiene sus pros y contras: si bien podemos ser más selectivos, por otro lado hay que lograr un flujo de caja estable con un desarrollo constante de proyectos. Si vamos a las proyecciones que hicimos durante las asesorías que recibimos como ganadores del concurso, podríamos decir que nos ha ido bien porque estamos cumpliendo con esa proyección.
Desde su experiencia como ganadores, ¿qué le recomiendan a quienes se postulen este año?
R.Z: Yo creería que más que pretender concursar por ganar, es reflexionar si tienen una idea bien desarrollada y que no sea simplemente en función de un concurso. Que generen un proyecto de vida, laboral y profesional que les pueda ser benéfico.
N.R: Hay que hacerse un examen, un acto de contrición, y evaluar si están participando porque es una oportunidad o porque es una necesidad. Con cualquiera de los dos puede salir adelante, pero lo debe tener muy claro para tomar las acciones necesarias para que esa empresa que va a poner a marchar perdure en el tiempo.